Qué hacemos
instintivamente cuando vemos que los chicos están aburridos?
Les
cantamos…… les ponemos música…. los hacemos bailar… o los hacemos cantar…. les
facilitamos algún objeto (llavero, sonaja, campanita, juguete) que pueda llamar
su atención…. En cualquiera de los casos, en ese momento, es como si se hubiera
operado “magia”.
Ellos
sonríen, se mueven, recuperan energías. Pero… ¿somos totalmente conscientes de
los efectos que la música opera en nuestros niños?....
¿Cuál
es esa “magia”?.
Aquí
algunos conceptos básicos sobre la música y las posibilidades que ofrece en el
desarrollo integral del ser humano.
La música
es estimulante: Desde que el niño está en el vientre de la madre es
capaz de captar todos los sonidos de su entorno, integrados a los movimientos,
los afectos, los sentimientos. Antes de dar a luz, mamá está ya “alimentando” a
su hijo con sonidos, color, movimiento. De ahí la responsabilidad de rodearlo
de belleza, calor y afectividad a través incluso de la palabra.
La música
es relajante: Es muy fácil, si cerramos los ojos, tratar de
recordar el sonido más antiguo del que tenemos conciencia, diferenciando los
que nos hacen “sentir bien”, los que nos “tranquilizan” y hasta los que nos
producen temor. Cuánta responsabilidad tenemos entonces sobre los sonidos que
permitimos que nuestros hijos escuchen. Así como guardamos el record de vacunas
de los chicos, sería muy útil guardar una ficha o escribir en su diario, cuáles
son los sonidos que nuestro bebe disfruta, y los que no, para acudir a ella en
momentos de especial necesidad y, entregarla si fuera posible, como un insumo
importante a quien se quede a cargo de ellos cuando nosotros no estamos
(abuelitas, cunas, nidos). Así, ayudaremos a estas personas a tener precaución
al elegir el momento de cantar y qué repertorio utilizar. Van a ser estos
inolvidables instantes de verdadero relax, combinados con algunos momentos de
silencio, los que marcarán en adelante el gusto del niño por lo bello.
Realizado en compañía de los padres, mucho más significativo.
La música
forma parte de nuestras vidas: Los sonidos que escuchamos en las salidas hechas al
parque, a la playa, a la casa de un amigo que tenga herramientas novedosas, los
de nuestra propia casa (la tetera hirviendo, la “dulce” lustradora, la manguera
regando el jardín, el “amable” despertador, las alarmas de celulares); los
diferentes pregoneros que aún tenemos al alcance: el heladero que nos despierta
de la siesta, el afilador, “boteeeeeeeeellas”, “flores, señora, flores”, “todo
Brasil, todo Brasil”, y los que ustedes podrán adicionar hasta el infinito.
Prueben a reproducir junto con sus hijos, apelando a la memoria, los sonidos
que recuerden. Eso estimulará el oído crítico, la capacidad de imitación (el
peruano es un privilegiado en el mundo en esta faceta), su mejor inserción en
el mundo que lo rodea y, sobretodo, mejorará su umbral de tolerancia a los
sonidos desconocidos, con lo que estamos apuntando a una personalidad segura.
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| El Taller de Verano de Musicresciendo - Niños de 3, 4 y 5 años |
La música
es integradora: Sí. Porque favorece la expansión de las cualidades
humanas: la creatividad, la imaginación, la lógica superior, el sentido común,
la intuición. Las canciones con contenidos adecuados para cada edad, son
elementos irreemplazables para que nuestra fantasía eche a volar. Las canciones
en grupo, las de preguntas y respuestas, los cánones, todas ellas están
desarrollando nuestras destrezas para la vida: ser solidarios, esperar nuestro
turno, saber que todo el grupo suena bien, sólo si yo pongo toda mi atención en
la parte que me toca, en el momento exacto en el que me toca. Nos disciplina,
entonces, a inhibirnos cuando es necesario. Cuántas veces por no saber decir NO
en el momento adecuado, nos encontramos en dificultades. Formar personalidades
seguras, que sepan discriminar lo que deben y no deben hacer; lo que quieren y
lo que no quieren hacer; los mejores ciudadanos, los que sepan decidir sobre su
futuro, ese debe ser nuestro objetivo.
La música
es motivadora: Tengamos como regla iniciar nuestra jornada diaria
escuchando melodías armoniosas. Los noticiarios, pueden dejarse para otro
momento. Científicos hablan ya del “efecto Mozart” sobre el aumento de las
interrelaciones neuronales. Encuentro que la razón del éxito de estos
experimentos es que Mozart escribió música de estructuras fácilmente
distinguibles, con armonías que al oído actual resulta sencillo discriminar,
compuesta con la brillantez y el vigor de un joven genio. Escuchar casi todo
tipo de música es bueno. Pero así como empezamos por gatear antes de correr,
debemos ir dosificando el material sonoro que nuestros hijos escuchan. A la
vez, podemos ir haciendo movimientos que la acompañen. Ya sabemos que
disponemos de ese gran tesoro que es nuestro cuerpo para dar libertad a cada
una de sus partes. Esta actividad traerá como resultado que nuestros niños
mantengan luego un nivel de concentración mayor, trayendo como consecuencia que
el aprendizaje de todo lo que se le presente en el día, sea mejor asimilado.
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| María del Pilar Zúñiga, a los 4 años, dando su primer recital en el ICPNA de Lima, Perú |
Aprender
a tocar un instrumento a temprana edad nos garantiza el desarrollo superior de
un pensamiento lógico, un razonamiento matemático y una percepción
espacio-temporal adecuada. Si cantamos, nos aseguramos un léxico mayor, una
comunicación expresiva, una mejor articulación y otros beneficios que iremos
apreciando poco a poco. Ahora es momento de comenzar. Estimulemos la
inteligencia musical. Esa que acaban, por fin, los científicos de descubrir!!!
La música
es amor: Todo aquello que nos es entregado en los primeros años de manera feliz,
compromete nuestra afectividad. Nuestros niños y niñas merecen unos padres
dedicados, con ilusión, llenos de todos esos sonidos hermosos que han escuchado
a través de su vida, dotados de una sensibilidad a toda prueba; que puedan
proclamar su alegría sin inhibiciones y que compartan sus situaciones difíciles
sin abatimiento. Que tengan ideales muy altos; que no desperdicien los talentos
con los que Dios los ha dotado. Es por eso que buscamos que todos sepamos que
cantando, bailando, amando, entregando, podremos dotar a nuestros hijos, de un
Mundo Mejor.
Pilar
Zúñiga, introducción libro "Musicresciendo: Música para un mundo
mejor".


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